Cuando llega el verano y las deseadas vacaciones, junto con el descanso y disfrute del tiempo pueden llegar también conflictos y riñas entre las parejas. Aquí te ofrecemos una serie de consejos para que sepas como afrontarlo y lograr mantener el amor también en estas épocas.

Tu relación de pareja, ¿cómo se ve afectada por el verano?

 pareja-vacacionesSin duda el periodo vacacional es un momento ideal para reforzar tu relación de pareja, pero a la vez, también puede ser un momento propicio para que se den conflictos o una ruptura en ella. Cuando termina este periodo vacacional, los estudios muestran como existe un pequeño porcentaje de parejas a los que les ocurre esto, por ejemplo el año anterior en España, el treinta por ciento de las parejas rompieron su relación o sufrieron serios conflictos que la perjudicaron.

Este tipo de incidentes se pueden prever y evitar, sin tener que llegar a poner punto y final a la relación. La psicóloga Mª Jesús Andrés Pérez, nos da algunas pistas para que este año las vacaciones sean beneficiosas y su fin traiga felicidad en las parejas.


Las vacaciones no siempre son sinónimo de felicidad

Las vacaciones posibilitan la ruptura con la rutina, el relax, disfrutar, etc., es decir, todo lo que se pueda asociar a la felicidad y experimentar buenos momentos, sin embargo para muchas parejas, todo esto se puede convertir en desencadenante para que se den conflictos acerca de hechos o comportamientos ya ocurridos anteriormente.

Si ya existían conflictos con anterioridad, en esta época se pueden hacer más marcados, y uno de los factores en los que la mayoría de parejas las cuales han experimentado este hecho, es la convivencia en exceso de estos días, Ya que se da un aumento de convivencia y de pasar tiempo juntos al que muchas parejas no están acostumbradas, y esto deja entrever problemas como un déficit en la comunicación o en la resolución de problemas previos en la dinámica de ambos.

De manera que para algunos vivir veinticuatro horas al día, compartiendo el espacio y el diálogo, es algo que por norma general no suelen hacer, por tanto no saben cómo gestionar. El resto del tiempo en el que no se tienen vacaciones, en los periodos normales, ambos están ocupándose de sus aspectos laborales, responsabilidades y tareas, cada miembro de la pareja se centra en su rol, lo que deja poco tiempo para conflictos, así estos se suelen postergar, y tienden a acumularse.

En la época del verano se hace más fácil ver en tu pareja aspectos negativos que te pueden llevar al desenamoramiento, así como características que pueden producir frustración y por tanto, que pueden hacer cambiar tu percepción acerca de tu pareja.

El equilibrio que aporta la rutina

La rutina diaria supone para algunas parejas un equilibrio a muchos niveles, y cuando en vacaciones se rompe, se puede producir cierto trastorno, ya que hay que adaptarse a nuevas situaciones y a cambios que pueden llevar a padecer cierto estrés que puede sobrepasar a algún miembro de la pareja. También es importante mencionar, que el apoyo social, factor considerado de protección en la mayoría de trastornos y enfermedades, se encuentra ausente en estos momentos.

En vacaciones todos tendemos a mostrarnos más amables e intentamos dar lo mejor de nosotros mismos, y estos aspectos suelen atraer, de manera que se pueden llegar a dar flechazos y excitaciones novedosas con personas a las que conocemos en estos periodos  y que al igual que a nosotros nos parecen fascinantes, ellos opinan lo mismo de nosotros, y todo se vuelve atrayente. Surgen dudas acerca de cómo yo estaría con una pareja diferente o por qué no soy así el resto del año. Algo fugaz tiene lugar, y podemos caer en huir tras algo que no es real, sino más bien imaginario y que dista mucho de la vida en la que existen responsabilidades y problemas.