¿A qué se debe la fobia social?

Aún tengo grabado en mi memoria frases de las personas de mi entorno sobre ser aburrida, ser rarita, la solitaria, la cara roja o la que se va corriendo sin contestar y, todo ello junto a una falta de entendimiento por parte de las personas de mi edad. Mi infancia se desarrolló de la mano del nerviosismo, sudor de manos, corazón acelerado, pensamientos devastadores de mi valía y de mí.

Marta ha sido mi compañera desde los 10 años, conoce todo de mí, sabía cuándo necesitaba su ayuda para que mediara entre los demás y yo, entre el mundo y yo. Ella se convirtió en mi fiel escudo para conseguir en la medida de lo posible normalizar mi comportamiento por exceso y por defecto ante los demás para hacerme sentir medianamente aceptada.

Estas sensaciones crecieron y ocuparon mi vida, pues ya no podía permanecer horas en casa bajo la protección familiar, que es donde yo me sentía protegida, calmada y liberada de mi ruido mental y las sensaciones fisiológicas de mi cuerpo.

Identificación de los síntomas de la fobia social

Una vez termine la universidad en la que me gradué como química, profesión que elegí por el desempeño de tareas de forma independiente en un laboratorio, tuve la necesidad de salir al mercado laboral y de exponerme a un gran reto para mí. Me recuerdo marchándome de la recepción de las empresas al esperar para la entrevista por el temor de hablar con la persona encargada de mi selección para posteriormente optar al puesto de trabajo.

Al salir me sentía a salvo, mis síntomas se calmaban y me relajaba, estas sensaciones admito que por un corto periodo de tiempo eran muy placenteras, pero en horas mi cabeza comenzaba su actuación recordándome todo lo que estaba dejando de hacer y lo que quizás con el tiempo acabaría arrebatándome por completo: ser una persona independiente, trabajadora y responsable de mi vida en su totalidad. Mis pensamientos me recordaban lo incapaz que había sido siempre de ser autónoma, de hacer las cosas por mi cuenta, de responsabilizarme de mis asuntos y, de depender siempre de alguien con la que podía bajar la guardia sin sentir el temor de la aprobación negativa de los demás.

Identificación de la fobia social

Al compartir con mi familia que no había sido capaz de esperar en la recepción de la empresa, sus rostros se mostraron diferentes al que anteriormente habían mostrado ante mí y, en ese momento entendí la gravedad de la situación y la repercusión que poco a poco aumentaba y llenaba mi vida haciéndome ser cada vez más y más pequeña.

Cómo identifiqué qué es la fobia social

Este relato es parte del desarrollo y la evolución de algo que creció y evoluciono en mí día a día porque yo en ocasiones me resistía al ser consciente de todas las veces que he dejado de hacer por miedo y por una fobia enorme a la valoración negativa de los demás. A mis 25 años me hice cargo de mis síntomas y, ahora soy capaz de verbalizar que la fobia social ha sido mi compañera.

¿Cómo identificar la fobia social?

El día que acudí a la clínica mis síntomas estaban más a flor de piel que nunca, pues estaba allí para hacerles frente e intentar poco a poco retomar las riendas de mi vida. La psicóloga fue cálida, yo ese día lo necesitaba y pude ir verbalizando mi motivo de consulta y todo lo que yo necesitaba exponer mediante una entrevista con preguntas abiertas sobre datos de las áreas de mi vida, mis preocupaciones y mi mayor temor, ser evaluada negativamente por los demás.

El tratamiento es clave para tratar la fobia social

Desde esa primera consulta entendí mi comportamiento, los motivos que me habían llevado a ello y como mi propio organismo me llevaba a continuas evitaciones de la situación temida para mantenerme a salvo. Entendí que mis miedos estaban sustentados por un temor enorme a las situaciones sociales, la interacción y hablar en público. La interpretación de esos eventos estaban sesgados hacia la vertiente de que todos me valorarían negativamente y, por el temor al rechazo yo continuaba en mi lugar de confort con mis personas de confianza. Estos lugares de confianza me protegían de las situaciones que podrían ser negativas para mí, a la vez que me alejaban de todo lo que me podían aportar y hacer crecer como persona enriqueciendo las diferentes áreas de la vida.

En las sesiones trabajamos diferentes técnicas como psicoeducación de los aspectos relevantes para mí y todo lo que necesitaba conocer del por qué mi organismo se comportaba de esa manera, conocí el progreso y la curva de la ansiedad con su necesidad de mantener el pico alto para poder exper