Qué es la ansiedad, cómo curar la ansiedad y cómo controlar la ansiedad, son los tres términos más escuchados y demandados en consulta por la mayoría de personas que acuden buscando soluciones a sus problemas de ansiedad y depresión.

Ataques de ansiedad: Qué son, cómo reconocerlos y manejarlos

“Podemos hablar de problemas de ansiedad cuando se siente mucha ansiedad ante situaciones en que la mayoría de las personas permanecen tranquilas, o cuando se experimenta un grado extremo de ansiedad en situaciones donde la mayoría de la gente se sentiría sólo moderadamente ansiosa.”

¿Qué es la ansiedad?

La ansiedad es una respuesta innata de nuestra especie, que tiene como misión la supervivencia. Cada vez que nos encontramos en peligro, el circuito de la ansiedad se dispara haciendo que reaccionemos de la forma más eficaz para sobrevivir, sin embargo, se convierte en un problema para la persona que la experimenta en dos circunstancias:

  1. Cuando la ansiedad aparece ante situaciones totalmente inocuas, que no suponen ningún tipo de riesgo o amenaza para el individuo (o al menos la probabilidad de peligro es muy escasa) como subir ascensores o viajar en avión.
  2. La segunda aparece cuando sí que hay algo en juego y el individuo necesita actuar de forma especial, pero sin embargo la ansiedad que experimenta es desproporcionada, por ejemplo la que experimentaría un alumno que dicho de manera habitual: “ se queda en blanco” ante un examen interpretado por él como importante.

¿A quién afecta la ansiedad?

Respecto a la incidencia de la ansiedad se calcula que entre un 15% y un 20% de la población padece, o padecerá a lo largo de su vida, problemas relacionadas con la ansiedad con una importancia suficiente como para requerir tratamiento. La mejora espontánea (es decir sin consulta ni tratamiento) de los problemas por ansiedad es improbable. Sólo se produce en muy pocos casos. En la mayoría de los casos la ansiedad tiende a mantenerse, e incluso a extenderse y generalizarse. Tratar de sobreponerse a base de fuerza de voluntad, como piensan algunas personas, no es efectivo. Querer que los síntomas desaparezcan no da resultado, no es suficiente. Lo más conveniente es tratarse lo antes posible. La gran mayoría de los casos mejoran siguiendo el tratamiento adecuado.

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¿Cómo afecta la ansiedad?

Problemas de la ansiedad

Más allá de los llamados trastornos por ansiedad (pánico, agorafobia, fobia social, obsesiones, ansiedad generalizada, etc), la ansiedad es, además, un componente importante de otros problemas: problemas de alimentación, problemas sexuales, problemas de relación personal, dificultades de rendimiento intelectual, molestias físicas de origen psicosomático, etc.

¿Afecta más a unas personas que otras?

No todas las personas tienen los mismos síntomas, ni éstos la misma intensidad en todos los casos. Cada persona, según su predisposición biológica y/ o psicológica, se muestra más vulnerable o susceptible a unos u otros síntomas. Algunos de ellos sólo se manifiestan de manera significativa en alteraciones o trastornos de la ansiedad. En casos de ansiedad normal se experimentan pocos síntomas, normalmente de poca intensidad, poca duración, y son poco incapacitantes.

“La ansiedad normal y proporcionada, así como sus manifestaciones, no pueden ni deben eliminarse, dado que se trata de un mecanismo funcional y adaptativo. Se trata de saber convivir con la ansiedad, sin perder la operatividad.”

Sin embargo, algunas personas que han sufrido muchos ataques de ansiedad, sobre todo si han sido muy severos o incapacitantes, están tan sensibilizadas que tienen después dificultades para tolerar la ansiedad normal, e incluso distinguirla de la patológica que ya categorizaríamos como trastorno de ansiedad.

La ansiedad afecta tanto a la mente como al cuerpo. Este concepto hace referencia a tres componentes: lo que sentimos, lo que pensamos y lo que hacemos ante una situación de peligro.

Lo que sentimos (componente fisiológico)

Este componente hace referencia a sentimientos y sensaciones como el miedo, la aprensión, el estar con los “nervios deshechos”, “al borde de un ataque”, angustiado, crispado, preocupado… Se relaciona también con “síntomas” corporales, es decir, sensaciones tales como la tensión muscular, la sudoración, el temblor, la respiración agitada, los “nudos en el estómago” que le hacen sentirse a uno enfermo, la diarrea, el dolor de cabeza, de pecho, o de espalda, las palpitaciones… y un largo etc.

Lo que pensamos (componente cognitivo)

Hace referencia a las ideas que tenemos acerca de las situaciones que nos preocupan, por ejemplo, lo que pensamos sobre nuestra capacidad para enfrentarnos a las situaciones problemáticas (estoy harto, no aguanto más, soy un torpe, etc.).

Lo que hacemos (componente comportamental)

Nuestro nerviosismo se manifiesta también en nuestro comportamiento, es decir, en lo que hacemos o decimos, tanto por exceso (quejarnos, gritar, llamar a menudo al médico…) como por defecto (comer menos, dormir poco…). También podemos llegar a evitar situaciones que nos dan miedo, como salir a la calle, viajar, etc. Esta evitación es muy frecuente y sus consecuencias sobre nuestra vida cotidiana pueden ser muy molestas. Así como la búsqueda de un tratamiento para la ansiedad sin querer pasar por ésta, así como desarrollar fórmulas para como evitar la ansiedad.

De manera algo más específica hoy vamos a centrarnos concretamente en los ataques de ansiedad  o crisis de ansiedad, también llamados ataques de pánico o crisis de pánico.

 “Son períodos en los que se padece, de una manera repentina, temporal y aislada, un intenso miedo o  malestar intensos, con una duración variable. Generalmente aparecen de manera inesperada, y pueden alcanzar su máxima intensidad en unos 10 minutos”

Síntomas de la ansiedad más habituales

Síntomas físicos

Taquicardia, palpitaciones, opresión en el pecho, falta de aire, temblores, sudoración, molestias digestivas, náuseas, vómitos, “nudo” en el estómago, alteraciones de la alimentación, tensión y rigidez muscular, cansancio, hormigueo, sensación de mareo e inestabilidad. Si la activación neurofisiológica (ansiedad síntomas físicos) es muy alta pueden aparecer alteraciones del sueño, la alimentación y la respuesta sexual.

Síntomas psicológicos

Inquietud, agobio, sensación de amenaza o peligro, ganas de huir o atacar, inseguridad, sensación de vacío, sensación de extrañeza o despersonalización, temor a perder el control, recelos, sospechas, incertidumbre, dificultad para tomar decisiones. En casos más extremos, temor la muerte, la locura, o el suicidio.

Síntomas de conducta

Estado de alerta e hipervigilancia, bloqueos, torpeza o dificultad para actuar, ansiedad por la comida, ansiedad social, impulsividad, inquietud motora, dificultad para estarse quieto y en reposo. Estos síntomas vienen acompañados de cambios en la expresividad corporal y el lenguaje corporal: posturas cerradas, rigidez, movimientos torpes de manos y brazos tensión de las mandíbulas, cambios en la voz, expresión facial de asombro, duda o crispación, etc.

Síntomas intelectuales y cognitivos

Dificultades de atención, concentración y memoria, aumento de los despistes y descuidos, preocupación excesiva, expectativas negativas, rumiación, pensamientos distorsionados e importunos, incremento de las dudas y la sensación de confusión, tendencia a recordar sobre todo cosas desagradables, sobrevalorar pequeños detalles desfavorables, abuso de la prevención y de la sospecha, interpretaciones inadecuadas, susceptibilidad, etc.

¿Qué es un ataque de ansiedad?

En un ataque de ansiedad hay dos fuerzas que se unen y se suman:

  1. Un estado de ansiedad que predispone a padecer molestias en la regulación del sistema nervioso (dificultad de relajarse, disparo automático de la sensación de alerta, cambios bruscos de ritmos).
  2. La percepción de este estado no como una molestia física menor, sino como algo terrible, enigmático y sumamente desagradable. Tenemos la sensación de perder el control voluntario (¡horror!) y sentirnos débiles, desvalidos e impotentes (reacción de quedarnos clavados, paralizados y bloqueados).

El estado de ansiedad producido por un estado general ocurre más bien al principio, pero al cabo de un cierto tiempo en realidad la causa de ansiedad deja de ser la que era y cambia a ser nuestra propia suspicacia y nuestro temor supersticioso de que pueda volverse a repetir, o el percibir el más mínimo estado corporal que nos parezca extraño, o el simple ‘pensar en ello’.

Diferencia entre mucha ansiedad y ataque de ansiedad

A continuación vamos a describir dos situaciones. En ambas nos encontramos con una persona que reacciona con ansiedad ante unas circunstancias concretas. Sin embargo el modo en que la persona experimenta esa ansiedad es bien distinto. La primera descripción hace referencia a “un momento de alta ansiedad”. La segunda se refiere a lo que llamaremos “un ataque de pánico” o “una crisis de angustia”.

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