Mejora tus relaciones sociales

El relacionarnos socialmente, está directamente conectado con nuestra calidad de vida, y por tanto, con nuestra propia felicidad. A menudo en consulta, incluso en terapias para parejas, nos encontramos con personas que nos trasladan el malestar que a veces le hace sentir el área social. Suelen comentarnos que han llegado a la conclusión de que algo están haciendo mal ya que creen que no es lógico tener problemas en las relaciones sociales siempre y con todos y por ello, se califican a ellos mismos como personas “raras”.  Ese es el momento en el que intentamos analizar qué ocurre y qué lleva a esa persona a acabar con dificultades en sus relaciones sociales.

Una conducta socialmente habilidosa se define como un conjunto de conductas emitidas por un individuo en un contexto interpersonal que expresa sentimientos, actitudes, deseos, opiniones o derechos de ese individuo de un modo adecuado a la situación, respetando esas conductas en los demás y resolviendo de inmediato los problemas surgidos en una situación determinada minimizando la probabilidad de futuros problemas. El éxito en las relaciones sociales y relaciones de pareja están determinadas por estas habilidades en un gran porcentaje. 

Las relaciones interpersonales son tan importantes, puesto que somos seres sociales y en nuestro día a día necesitamos comunicarnos. La relación con los demás nos permite sobrevivir, crecer, entender, conocer otros puntos de vista, expresar los míos propios, y por tanto, vivir en armonía,  es por ello, por lo que no podemos vivir al margen de las relaciones interpersonales. Saber relacionarnos y disponer de una serie de habilidades sociales es fundamental para evitar malentendidos y conflictos.

A casi todos, nos resulta agradable estar rodeados por personas que nos admiren, apoyen y respeten, aportando esto, además, cierta protección social. Por el contrario, aquellas personas que no poseen una red social de apoyo, se pueden sentir aisladas, sobretodo, si esta soledad no ha sido elegida, sino impuesta por la carencia de ciertas habilidades sociales.

¿Por qué es tan importante la forma que tenemos de comunicarnos?

En toda comunicación existe un emisor, que envía un mensaje con un objetivo, y un receptor, que interpreta ese mensaje en función del contenido y la forma. El comportamiento de la otra persona/as va a depender en gran parte de nuestro estilo de comunicación, va a responder o actuar en respuesta a cómo nosotros nos comuniquemos con él/ella. Es por ello que la comunicación es tan importante, porque está en nuestra mano el control y responsabilidad de los resultados que siguen de nuestra comunicación.

¿Qué son las habilidades sociales?

Las habilidades sociales son una serie de conductas que nos permiten interactuar y relacionarnos con los demás de forma efectiva y satisfactoria, defendiendo mis derechos personales y respetando los de los demás. NO es algo sencillo, pero mejora a medida que lo vamos practicando.

Además las habilidades sociales, nos ayudan a conocer gente nueva, a mejorar nuestras relaciones sociales en el trabajo, a socializar, a crear relaciones de confianza.

Entre las habilidades sociales, podemos diferenciar entre las básicas y las complejas, como se explica a continuación.

Habilidades sociales básicas Habilidades sociales complejas
Iniciar y mantener conversaciones Pedir ayuda
Saber escuchar Saber disculparse
Presentarse Afrontar críticas
Hacer cumplidos Convencer a los demás

¿Por qué son tan importantes?

Porque como ya hemos dicho, las relaciones sociales están directamente relacionadas con nuestro bienestar. Al tener unas habilidades sociales correctas, también lo hará nuestra autoestima, y por el contrario, una falta de habilidades sociales, también tendrá efecto sobre nuestra autoestima.

Pero ¿cómo podríamos mejorar las relaciones sociales con los demás?

• Aprendiendo a respetarme: haciéndonos cada vez más independientes y mostrándoselo a los demás, ganamos nuestro propio respeto y el de las otras personas de mi alrededor.
• Trabajando nuestra necesidad de aprobación, ya que si estamos muy pendientes de no herir a nadie en ninguna circunstancia, acabaremos lastimándonos a nosotros mismos y a los demás.
• Cuando expresamos nuestros sentimientos y pensamos de manera directa y apropiada, todo el mundo sale beneficiado.
• Las relaciones personales (sobre todo en relaciones amorosas) resultan dañadas cuando intentamos controlar a los demás por medio de la hostilidad, el miedo o la culpa.
• Las relaciones son más satisfactorias cuando compartimos nuestras reacciones auténticas con otra gente y no evitamos que los demás compartan sus reacciones con nosotros.
• No permitir que los demás sepan lo que pensamos y sentimos es tan poco considerado como no escuchar los pensamientos y sentimientos de los otros.
• Si sacrificamos nuestros derechos con frecuencia, estamos enseñando a los demás a aprovecharse de nosotros.
• Al actuar asertivamente y diciendo a los demás cómo nos afecta su comportamiento, les damos la oportunidad de cambiarlo y demostramos respetar el derecho a saber hasta dónde pueden llegar por nosotros.