La importancia de saber decir NO

¿Qué es la inteligencia emocional?

A grandes rasgos se podría definir como la capacidad para controlar, manejar y gestionar, tanto, los sentimientos propios como los ajenos. Podemos decir que es tan importante la inteligencia emocional como el coeficiente intelectual. Los seres humanos necesitamos cierta capacidad intelectual para tener éxito, pero el saber gestionar nuestras emociones correctamente mejorará la relación con nuestro entorno. En esta entrada vamos a trabajar algo tan importante como el saber decir no.

El aprendizaje del control emocional, es algo que se inicia en la infancia. Aprendemos de nuestros padres. Ellos son los que guían nuestros pasos y nos nutren de herramientas para afrontar las situaciones. En este proceso de aprendizaje, muchos padres se olvidan de la importancia de enseñar a decir no. El carecer de la habilidad de decir que no, nos lleva en más de una ocasión a sentirnos obligados de hacer cosas que no queremos, que nos parecen injustas o que no podemos realizar en ese momento, esto genera emociones negativas que interfieren y deterioran las relaciones.

Para aprender a decir no sin sentirnos culpables, es muy importante tener claro cuales son nuestros límites y derechos personales.

El modelo educativo que ha reinado durante bastante tiempo, ha sido aquel donde los niños sean obedientes y sumisos, que no rechisten y, si lo hacen es porque están maleducados.  Por todo esto, a día de hoy, nos encontramos con adultos que no saben  o no pueden decir no, sin sentir culpabilidad.

En primer lugar, vamos a ver dentro de que estilo de comunicación nos encontramos. Existen tres tipos:

Comportamiento pasivo o ratón:

Cuando nos comportamos pasivamente, no estamos respetando nuestro derechos ni límites. No somos capaces de expresar nuestros sentimientos, pensamientos y opiniones, y por consiguiente, permitimos a los demás que violen nuestros sentimientos, o bien expresamos los propios pensamientos y sentimientos de una manera autoderrotista, con disculpas, falta de confianza, seguridad y firmeza. Al comportarnos así, estamos haciendo que los demás no nos respeten, y probablemente no nos hagan caso. Cuando nos comportamos de forma pasiva, estamos trasmitiendo el siguiente mensaje: “yo no cuento, puedes aprovecharte de mi. Mis sentimientos no importan, solo los tuyos. Mis pensamientos no son importantes, solamente los tuyos”.
La forma pasiva de comunicación, da la imagen de falta de respeto hacia uno mismo. Además, es una forma de evitar conflictos y apaciguar a los demás, sin respetarme a mí. Ponemos las necesidades de los demás por encima de las nuestras propias. Es muy reforzante el evitar o “solucionar” el conflicto a corto plazo, aunque esa solución no me ayude personalmente, pero sí a los demás. A largo plazo, comenzamos a sentirnos, incomprendidos, no tomados en cuenta o manipulados, molestos con la situación, nos volvemos irritados hacia la otra persona. Puede conducir a sentimientos como la culpa, ansiedad, depresión y baja autoestima.
Al comportarnos así, nuestra autoestima sufre un gran golpe, porque no nos estamos evaluando como es debido, sino que lo hacemos de forma inadecuada y negativa. Aparecen sentimientos de inferioridad, además adoptamos la responsabilidad de la estabilidad emocional de los demás, y por consiguiente, aparecerá ansiedad. No nos sentiremos cómodos en la relaciones interpersonales, porque nos sentiremos atacados continuamente. Harás frecuentemente cosas que no deseas, sentirás tensión, tienes miedo a estar molestando a la gente…
Ejemplo: un amigo está de mudanza, y te pide ayuda. Tu tienes mucho trabajo y en este momento es imposible poder ayudar, pero como no sabemos decir no sin sentir culpabilidad, acabamos cediendo.

Comportamiento agresivo o dragón:

La conducta agresiva, al contrario que la anterior, implica la defensa de los propios derechos y límites, así como, la expresión de los pensamientos, sentimientos y opiniones de manera, que a menudo es deshonesta, inapropiada, y violando los derechos de los demás.
Este comportamiento se puede expresar de dos formas: directa e indirecta.
Agresión verbal directa: ofensas verbales, insultos, amenazas, como por ejemplo, miradas intensas, ataques físicos…
Agresión verbal indirecta: comentarios rencorosos, sarcásticos o murmuraciones maliciosas…los gestos físicos se realizan mientras la atención de la otra persona se dirige a otro lugar.
La víctima de este tipo de comportamientos empezará a sentir resentimiento y lo acabará evitando.
¿Cuál es el mensaje básico que transmitimos al comportarnos de esta forma?
Esto es lo que yo pienso, tú eres estúpido por pensar de otra forma
Esto es lo que yo quiero, lo que tú quieres no es importante
Esto es lo que yo siento, tus sentimientos no cuentan
La conducta agresiva es considerada a menudo como conducta ambiciosa, puesto que se intenta conseguir los objetivos a cualquier precio, apartando a un lado a la gente y a otros obstáculos en el proceso.
El comportarnos de esta forma de manera continuada, puede llevar a la soledad, generar ansiedad y sentimientos depresivos.

Comportamiento asertivo:

Implica la expresión directa de los propios sentimientos, necesidades, derechos y opiniones sin amenazar, castigar o violar los derechos de los demás.
El mensaje básico que transmitimos es:
Esto es lo que yo pienso
Esto es lo que yo siento
Así es como veo la situación
El mensaje expresa “quien es la persona” y se dice sin dominar, humillar o degradar al otro individuo.
¿El comportarse de forma asertiva implica servilismo?
No, ser asertivo implica respeto. Servilismo consiste en actuar como si la otra persona estuviera en lo cierto, porque es más poderosa, mayor o tiene más experiencia o conocimientos, por lo tanto, el servilismo está más relacionado con el estilo de comunicación pasivo que con el asertivo.
El comportarnos de manera asertiva, NO IMPLICA la ausencia de conflictos. Esto es prácticamente imposible, pero sí nos hará sentir mejor, porque nos estamos respetand