Cómo educar a los hijos: Educar sin gritar, el gran reto de la mayoría de los padres.

Cómo educar a los hijos, cómo criar y educar a niños felices se ha convertido en uno de los grandes temas de la psicología infantil. Cuando se habla de problemas con los hijos, hay una frase socialmente muy extendida que es “la culpa es de los padres” y desgraciadamente los que estamos diariamente en una consulta recibiendo casos lo podemos confirmar. Hay muchos factores que influyen en que muchos padres lo haga realmente “mal”:

  • Sobreprotección: La gran plaga que sacude a un porcentaje enorme de padres que pretenden salvar a sus hijos de sentir emociones negativas. Inconscientemente “salvan” a sus hijos de sentir frustración, miedo, aburrimiento, enfado, vergüenza, ansiedad… ¿Y qué ocurre? Pues que son hijos poco entrenados en lidiar con estas emociones y cuando “salen a la vida” no saben gestionarlas, aceptarlas y redirigirlas… Entienden que la vida funciona como sus padres les han hecho creer y esto se traduce en problemas infantiles y adolescentes de muchos tipos que comentaremos a lo largo de este artículo.
  • Padres permisivos: No saben “decir que no”. Muchos de estos padres vienen a su vez de padres autoritarios y un mal ambiente familiar que les predispone a irse al otro extremo, la permisividad excesiva y la falta de firmeza.
  •  Falta de acuerdo entre ambos padres. Los roles de familia tiene mucho que ver con esto.
  •  Problemas en la familia que dejan en un segundo plano la educación de los hijos.
  •  Baja inteligencia emocional en los padres.

Como todos sabemos el desarrollo personal y social de un niño depende en gran medida del entorno en el que haya sido educado y los estilos educativos parentales. Los consejos para educar a los hijos ocupan cientos de páginas en manuales para padres pero el verdadero problema reside en que estos padres no tienen una guía para llevar esas técnicas a su realidad, viendo aciertos y errores, además de un feedback externo que te permita llevar esto a la realidad con éxito.

Educar en valores y educar sin gritar van a ser los objetivos principales de nuestro artículo de hoy. Algunas veces nos hemos preguntado… Si mi hijo pudiera expresar sus verdades necesidades de educación… ¿Qué nos diría?

 

Cómo educar a los hijos: Carta de un hijo a un padre.

Cómo educar a los hijos carta de un hijo a un padreNo me des todo lo que te pido. A veces sólo pido para ver cuánto puedo conseguir.

No me grites. Te respeto menos cuando lo haces y me enseñas a gritar a mí también, y yo no quiero hacerlo.

No me des siempre órdenes. Si en vez de órdenes a veces me pidieras las cosas yo las haría más rápido y con más gusto.

Cumple las promesas, buenas y malas. Si me prometes un premio, dámelo, pero también si es un castigo.

No me compares con nadie, especialmente con mis hermanos. Si tú haces que me sienta mejor que los demás, alguien va a sufrir y si me haces sentir peor que los demás seré yo quien sufra.

No cambies de opinión tan a menudo sobre lo que debo hacer. Decide y mantén esa decisión.

Déjame valerme por mí mismo. Si tú haces todo por mí, yo nunca podré aprender.

No digas mentiras delante de mí, ni me pidas que las diga por ti, aunque sea para sacarte de un apuro. Me haces sentirme mal y perder la fe en lo que me dices.

Cuando yo haga algo malo, no me exijas que te diga por qué lo hice. A veces ni yo mismo lo sé.

Cuando estés equivocado en algo admítelo. Crecerá la buena opinión que tengo de ti y me enseñarás a admitir mis equivocaciones.

Trátame con la misma cordialidad y amabilidad con que tratas a tus amigos. Porque seamos familia no quiere decir que no podamos ser amigos.

No me digas que haga una cosa si tú no la haces también. Yo aprenderé siempre lo que tú hagas aunque no me lo digas, pero nunca aprenderé lo que tú digas y no hagas.

Cuando te cuente algún problema mío, no me digas “no tengo tiempo para bobadas” o “eso no tiene importancia”. Trata de comprenderme y ayudarme.

Y quiéreme y dímelo. A mi me gusta oírtelo decir aunque tu no creas que es necesario decírmelo.

En un principio, parece que esto no tiene nada que ver con lo que creemos que nuestro hijo nos pide.

Existen cuatro estilos educativos para educar a los hijos.

 

Influencia de los estilos educativos parentales.

Cómo educar a los hijos: Estilos educativos parentalesLa relación familia y escuela también tiene una gran importancia a la hora de como educar a un niño. Es necesario una coherencia en normas y límites tanto en casa como en el cole, esto conseguirá que el niño generalice esos comportamientos positivos a todas las áreas en las que interaccione.

En resumen, familia y escuela deben ir cogidas de la mano, pero ¿qué está pasando con esto?…

Nos encontramos con un gran obstáculo en este sentido. Muchos padres sobreprotegen a sus hijos también en el área escolar y esto crea una desunión entre padres y profesores. Los padres no permiten que los profesores pongan límites, castigos y sean firmes cuando correspondan. Otras de las asignaturas pendientes de la psicología escolar.

Otra área muy en auge viene en la línea de como educar a los hijos cuando hay un divorcio de por medio. Según mi experiencia, un divorcio con hijos multiplica las posibilidades de que los padres tiendan a usar un estilo permisivo y sobreprotector. La culpabilidad que se siente y la responsabilidad sobre la ruptura familiar hacen que se queden en un segundo plano la firmeza y un estilo democrático.

Actualmente hemos desarrollado programas de entrenamiento a padres para salvar todos los obstáculos a los que un padre se enfrenta a la hora de educar a los niños. El objetivo de un programa de entrenamiento de padres es aprender a modificar la interacción familiar que se establece entre padres-hijos para fomentar una conducta adaptada y disminuir la conducta desviada de esos hijos en todos sus contextos.

Es posible enseñar a un niño un comportamiento adaptado que le permita desarrollarse adecuadamente en sociedad, porque las conductas se aprenden. Por tanto, conocer a tiempo el modo en que los niños aprenden permite educarlos para que eviten problemas que puedan influir negativamente en su desarrollo personal.

El enfoque que sigue un entrenamiento de padres es dotar a éstos de las estrategias necesarias para que sepan cómo modificar la conducta de sus hijos, en casa fundamentalmente. Es una forma de tratamiento de los problemas de conducta infantil a través de los padres. El hecho de que esté dirigido a los padres es debido a que tienen una gran influencia sobre el comportamiento de sus hijos, y pueden actuar directamente en el aprendizaje de conductas de éstos. Los padres son los más interesados en evitar o atenuar los posibles fracasos que puedan producirse a lo largo de la vida de sus hijos y en facilitarles una adecuada integración en su entorno social.

Educar con amor y una educación en familia es el objetivo de todos los padres.

 

Entendiendo los problemas de conducta de los niños.

Los problemas de conducta en niños (conducta agresiva en niños) ocupan el 50% de las consultas de psicología infantil. Pero…¿Qué tipo de problemas afectan a los niños en el otro 50%?: el resto de padres vienen pidiendo ayuda para la timidez infantil, para como mejorar la autoestima, la antiguamente llamada “neurosis infantil” y trastorno de déficit de atención. Podría ser un buen resumen de los problemas por los que un niño necesita psicoterapia infantil.

¿Qué debemos tener en cuenta para dar una buena educación a los hijos?

Los niños aprenden a comportarse:

Un niño nace y empieza de cero. Todas estas habilidades y conductas y la inmensa mayoría de las que un niño manifiesta las va aprendiendo a lo largo de los días y de los años. Los padres, maestros y otras personas de la comunidad intervenimos de manera decisiva en ese largo y complejo aprendizaje.

Las rabietas, agresiones, peleas, miedos, timidez, desobediencia, problemas con las comidas… y la mayoría de los problemas de conducta que los niños presentan durante el desarrollo de su personalidad también los aprenden, no nacen con ellos. Y también en ese aprendizaje intervenimos activamente nosotros.

Jugar, pensar, tener miedos… y la mayoría de lo que un niño hace, piensa y siente son CONDUCTAS APRENDIDAS. La agresividad infantil y los ataques de histeria también se aprenden. Para comprender a los niños, prevenir sus dificultades y ayudarles a resolver sus problemas es importante pues, que sepamos explicar cómo aprenden sus conductas y sus problemas de conducta y cómo cambian y desarrollan su modo de comportarse. Vamos a verlo.

Explicaciones inadecuadas de la conducta de los niños:

Muchas de las explicaciones que nos damos acerca de por qué un niño se comporta de una manera o de otra son erróneas. Y ahora vamos a  ver por qué:

a) El recurso al destino y a la herencia (“ha nacido torcido”, “le sale de dentro”, “cuando le da, le da”, “ha salido a su padre”…) fomentan en padres y maestros actitudes fatalistas, de desconcierto y desánimo (“genio y figura”…, “no hay quien os entienda”…). El niño acaba pensando también de sí mismo que “es incorregible”, que ha “nacido torcido”, que “no hay quien lo entienda”… En estas condiciones es poco probable que desee cambiar y que sepa cómo hacerlo. Entonces, los padres y maestros quizá decidan “dejarlo por imposible”.

b) Las etiquetas (“apático”, “malo”, “responsable”, “neurótico”, “egoísta”, “está mal de la cabeza”, “está loco”, “es hiperactivo”…) y las interpretaciones precipitadas (“le veo como falto de afecto”) también tienen serios inconvenientes. Veamos algunos:

  • Son tan vagas e imprecisas que no nos permiten comprender con claridad lo que se quiere decir con ellas, no nos permiten saber lo que ha ocurrido realmente.
  • Se prestan, por eso mismo, a multitud de interpretaciones diferentes. En efecto, ¿cuántas cosas diferentes pueden significar para distintas personas las etiquetas de “hiperactivo”, “malo”, etc.?
  • Con interpretaciones precipitadas corremos el peligro de equivocarnos.
  • Constituyen, además, generalizaciones incorrectas e injustas. El padre de Juan, olvidando muchas conductas positivas de su hijo, se fija solamente en una (empujar a su hermano) y es la única que tiene en cuenta a la hora de dirigirse a él (“eres un agresivo, siempre estás así”).
  • Por otra parte, si al padre de Juan le preguntamos por qué dice que es “agresivo”, nos dirá probablemente “porque ha empujado a su hermano”. Y si le preguntamos de nuevo por qué cree que ha empujado a su hermano, intentará “explicárnoslo” diciendo “porque Juan es agresivo”. Con estas respuestas, seguiremos sin comprender por qué Juan empuja a su hermano.
  • Si queremos ayudar a Juan y a Pedro a cambiar su forma de comportarse, estas etiquetas no nos aportan orientaciones útiles de cómo hacerlo. Por eso no es extraño que muchas veces estemos totalmente desconcertados y utilicemos procedimientos de cambio inadecuados: castigos indiscriminados y sermones, apelar a la “fuerza de voluntad” del niño, visitas angustiadas y repetidas a los especialistas para que “arreglen al niño la cabeza”, etc.
  • Un grave inconveniente de las etiquetas y del recurso al destino y a la herencia es que tienden a ver la conducta de los niños como una cuestión meramente personal, individual e interna del niño, corno algo de “su cabeza”. Olvidan la estrecha relación que tiene con todo lo que ocurre en el ambiente en la comunidad familiar y escolar en las que el niño se desarrolla.
  • La conducta de los niños cambia con el paso del tiempo de una situación a otra. Sin embargo, las etiquetas nos hacen ver al niños como inalterable, le marcan a veces irremediablemente para toda la vida. Invitan por eso a la pasividad: “es así, qué le vamos a hacer”.

De hecho, hasta hace muy poco, todo lo descrito anteriormente eran las explicaciones que muchos padres con niños hiperactivos se daban a sí mismos y a ellos. Ahora sabemos que detrás de esa fachada hay un problema.

El tdah en niños consiste en un déficit atencional a veces acompañado con hiperactividad niños.

Los síntomas de un niño hiperactivo comienzan desde bien pequeños, se le conocen como bebés hiperactivos. Enseñar a los padres a entender este problema y como tratar a un niño hiperactivo debe ser una prioridad para los programas de escuela de padres.

Cómo explicar y cambiar la conducta en niños:

Cómo educar a los hijos: cuadro de conductas infantilesDescribir la conducta de manera clara y sencilla es el primer paso, es decir justamente lo que pasó, de manera que se pueda saber a qué nos estamos refiriendo cuando lo comunicamos a los demás. Si desarrollamos esta habilidad, evitaremos los inconvenientes de las etiquetas, seremos más objetivos y más justos y comprenderemos mejor a nuestros hijos y a nuestros alumnos. Vale la pena que nos entrenemos desde hoy mismo. Trata de localizar en el siguiente cuadro las expresiones que describan conductas de manera clara y precisa.

Si alguna vez has dicho o dices de tu hijo o de tu alumno cosas tan generales o imprecisas como “es muy malo”, “es muy infantil”, “es un neurótico”, “es mimado y egoísta”, “es muy independiente” u otras por el estilo, trata ahora de definir con términos claros y precisos a qué conductas te estás refiriendo. Te darás cuenta de que estás siendo más justo y objetivo y que los demás te entienden mejor.

Para poder describir con claridad y exactitud las conductas es necesario observarlas. Estas observaciones podemos hacerlas a lo largo del día, en momentos concretos del día, en situaciones específicas o en otras condiciones que fijemos de antemano.

En ocasiones, para que nuestras observaciones y descripciones sean más rigurosas y objetivas, y no sufran las deformaciones del olvido, nos será útil hacer registros escritos de las conductas que observamos y de la situación en la que esas conductas tienen lugar. En nuestros registros podremos recoger datos de gran interés:

  • La descripción de lo que el niño hace, piensa o siente, anotando cuántas veces (al día, a la semana, en una hora, durante la comida, durante la clase…), cuánto tiempo emplea en esa conducta (cuánto tiempo pasa tirado en el suelo llorando, cuánto tiempo tarda en terminar de comer, cuánto tiempo se está quieto, sentado…), la intensidad (cantidad de comida que toma, cuánto grita… ).
  • Dónde ocurren las conductas (en casa, en el colegio, en la calle, en varios de estos lugares…).
  • Cuándo (a la hora de comer, en el fin de semana, cuando se le ha regañado, cuando hay personas mayores delante…).
  • Qué ocurre después (cómo respondemos nosotros, qué obtiene el niño…).

Las etiquetas más usadas por los padres son:

  • “Mi hijo es muy tímido”:

Como hemos dicho antes, la timidez infantil es algo que se aprende y se desarrolla. Si esto se concibe como una etiqueta permanente no estaremos dejando que la timidez evolucione y se supere ya que predisponemos al niño a tener conducta de timidez extrema. Como ayudar a un niño tímido debe ser el objetivo, en vez de crear niños introvertidos al protegerlos. Las técnicas psicológicas para niños tímidos pueden conseguir que el niño supere el problema, bien en individual o en terapia grupal.

  • “Mi hijo tiene baja autoestima”:

La autoestima en niños es otro de los temas que preocupan a los padres. Como aumentar la autoestima es desde luego algo importante pero si esto se convierte en una etiqueta o en algo obsesivo estaremos presionando a los hijos cuando quizás solo falte tiempo o algo de madurez.

  • “Neurosis infantil”:

¿Que es la neurosis? Desde mi experiencia, este término (neurosis definición) es más usado por los padres popularmente refiriéndose a nerviosismo, excitación y/ó ataque de histeria. Un mal uso desde nuestra visión porque originariamente la neurosis histérica y la neurosis depresiva constituyen problemas mucho más allá de un proceso ansioso o irritable.

  • “Mi hijo es agresivo”:

La agresividad en niños o la agresividad infantil es otra de las principales etiquetas. Un niño violento acaba siendo la consecuencia de una serie de aprendizajes erróneos que desgraciadamente mucho tienen que ver con la conducta errática de muchos padres. La conducta agresiva en niños debe ser corregida de inmediato y eso no ocurre así la mayoría de las veces. Se acude a consulta por agresividad infantil y buscando herramientas para como tratar a un niño agresivo cuando el problema está enquistado y generalizado. La terapia para niños agresivos viene a constituir una mezcla de tratamiento cognitivo y conductual tanto en padres como en hijos.

 

Reglas para dar una buena educación a tu hijo

Regla Nº1: La conducta de los niños depende de las consecuencias que tiene.

Lo que un niño hace, piensa y siente no ocurre “porque si”, “por capricho” o de manera misteriosa. Depende de las consecuencias que esas conductas tienen para el niño y para los demás. Ante la conducta de un niño tratemos de responder siempre a una pregunta clave: ¿qué ocurre después, cómo respondemos, qué decimos, qué hacemos nosotros a continuación?

Si la conducta de un niño (vestirse solo, estudiar) va seguida de un premio, recompensa o reforzador positivo (atención de sus padres y maestros, elogio, palabras de aprobación), el niño la repetirá con más frecuencia en el futuro y la estará aprendiendo mejor.

Para que un niño aprenda, pues, una conducta, es necesario que esa conducta vaya seguida de un reforzador positivo. La atención, las palabras de elogio y aprobación se llaman recompensas o reforzadores positivos, porque refuerzan y consolidan las conductas. Hay otros muchos reforzadores positivos que los padres y maestros podemos utilizar en la comunicación con nuestro niños: sonrisas, leerles o contarles un cuento, caricias, escucharles, llevarles de paseo, dejarles jugar, caramelos, juguetes, puntos… La atención dispensada por los adultos es un poderoso reforzador para casi todos los niños.

Cuando la conducta de un niño no es reforzada con un reforzador positivo, no va seguida de consecuencias agradables, es menos probable que vuelva a ocurrir en el futuro, se debilita y se extingue. Muchos padres y maestros damos por sentado que las conductas que consideramos adecuadas y deseables las tienen que manifestar los niños “porque es su deber” o “porque es natural que lo hagan”, y por eso no nos acordamos de reforzarlas e incluso decidimos abiertamente no hacerla. En esas condiciones nuestros hijos y nuestros alumnos no aprenden ni repiten esas conductas, sencillamente porque no las reforzamos.

Regla Nº2: No reforzar conductas inadecuadas.

Las conductas inadecuadas y los problemas de conducta también se aprenden si van seguidos de consecuencias y reforzadores positivos. A veces enseñamos y fortalecemos en los niños esas conductas porque, sin querer, las reforzamos.

Si las travesuras de Luis en clase tienen como consecuencia atraer la atención del profesor y provocar las risas y la diversión de los compañeros, es muy probable que Luis siga haciendo travesuras en el futuro. De este modo, Luis está aprendiendo a hacer travesuras en clase, y el profesor y los compañeros, reforzándole con su atención y con sus risas, le están enseñando a hacerlas. ¿Qué ocurre con la niña que ya es mayor ya la que, sin embargo, su madre le da todavía de comer?

Regla Nº 3: La consecuencias No pueden ser contradictorias.

En ocasiones, una misma conducta de un niño tiene consecuencias diferentes incluso contradictorias. Esto puede ocurrir por varios motivos. Las consecuencias pueden cambiar si cambia la situación: la conducta de correr no tiene las mismas consecuencia si ocurre en el recreo que si ocurre dentro de aula. El niño normalmente aprende a diferenciar ambas situaciones y se ajusta a ellas.

Pero en ocasiones al niño no le resulta tan fácil distinguir. Un día nos reímos ante una conducta, y al día siguiente, dependiendo de nuestro humor, respondemos con la crítica o el castigo ante la misma conducta. Otras veces lo que ocurre es que existe desacuerdo entre el padre y la madre en la forma de reaccionar ante la conducta del niño y uno de ellos no apoya lo que el otro ha dicho o hecho.

Pero… ¿Cómo llevo a la práctica esto cuando hay un trastorno de hiperactividad?

Sabemos que el tdah en niños dificulta llevar todas estas reglas a la realidad. Debemos matizar y personalizar el caso una vez que hay un déficit de atención con hiperactividad.

¿Qué es el tdah? tdah que es: podemos decir que es un síndrome conductual. Afecta entre un 5% a 10% de la población infantil, multiplicándose por tres el deficit de atención en niños frente a niñas.

Déficit de atención síntomas: los síntomas del tdah son falta de atención, hiperactividad e impulsividad. El tdah hay que dividirlo en dos grandes grupos:

  • Déficit de atención con hiperactividad o déficit de atención sin hiperactividad. Como ayudara un niño con déficit de atención y como ayudar a un niño hiperactivo será otro de nuestros artículo más adelante.

Cómo educar a los hijos enseñanza mutua

Enseñamos a los niños y ellos nos enseñan a nosotros.

En las relaciones cotidianas con nuestros hijos y alumnos y a través de nuestra forma de reaccionar ante sus conductas influimos en ellas y contribuimos a que cambien, a veces sin quererlo, en un sentido o en otro. Pero ellos también influyen en nosotros, nos enseñan y nos cambian. En definitiva, aprendemos conductas unos de los otros constantemente.

Si la rabieta de José tiene como consecuencia que sus padres le prestan atención y le encienden el televisor, José está aprendiendo a tener una rabieta cada vez que quiere conseguir ver la televisión y los padres se niegan. Sus padres, que proporcionan un reforzador positivo (encender el televisor) a su rabieta, le están enseñando a tener rabietas y están contribuyendo, pues, a cambiar su conducta. Pero hay más. La conducta de los padres de prestar atención y encender el televisor va seguida de una consecuencia reforzadora para ellos: verse libres del llanto y de las pataletas de José. Según eso, están aprendiendo a prestar atención y poner el televisor cuando José tenga la rabieta para conseguirlo. Y José, al callarse y quedarse quieto por fin, controla la conducta de sus padres, les está enseñando a prestarle atención y contribuye a que modifiquen su conducta respecto a él.

Importancia del refuerzo social.

Para que nuestros hijos y alumnos aprendan conductas adecuadas y desarrollen su personalidad necesitan refuerzo social.

Refuerzos sociales son el abrazo, la sonrisa, las caricias, la aprobación, el elogio, el interés, la atención, el cariño que los padres y maestros proporcionamos a los niños como respuesta a sus comportamientos. Este refuerzo social positivo es tan necesario para el desarrollo del niño como lo es el agua y la luz del sol para las plantas. Si queremos influir de modo efectivo en el desarrollo de los niños: y queremos hacerles felices, tenemos que convertirnos en buenos dispensadores de refuerzo social.

Cuando un niño no recibe refuerzo social, o éste es insuficiente, manifestará deficiencias en su desarrollo, corno una planta sin agua y sin luz. No aprenderá a estimarse a sí mismo y se deprimirá. Un niño deprimido es un niño que recibe pocos refuerzos sociales.

¿Que tienen en común los padres que dan una buena educación a sus hijos?

Son padres que hacen que sus hijos colaboren en el hogar.

Estos niños desde muy pequeños han tenido tareas para niños rutinarias, como hacer la compra, ordenar la habitación…Seguramente os preguntaréis ¿qué tiene que ver esto con conseguir los objetivos y con ser exitoso? Es debido a que con estas tareas rutinarias hacemos entender a los más pequeños la necesidad de trabajar y de colaborar en el hogar. Esto es muy importante, porque hace que aprendan la importancia de trabajar en equipo, que es la clave para el futuro profesional.

¿Cómo puedo propiciar la colaboración de mis hijos?

Para ellos vamos a proponer una serie de pautas, que ayudan a fomentar la colaboración:

  • Describa lo que ve…porque es difícil colaborar cuando alguien nos dice nuestros defectos. Al explicarle a los hijos el problema, es más fácil para ellos entender qué está sucediendo por sí mismos, y así, poder colaborar. Por ejemplo, en lugar de “¿Cuántas veces te tengo que decir que hay que apagar la luz si no estás en la habitación?, mejor decir “la luz de tu habitación está encendida”
  • Da información, ya que la información es más fácil de aceptar que un ataque, acusación o amenaza. Cuando se da información precisa, para los niños es más fácil entender de forma automática cómo han de actuar. En lugar de: “Si te vuelvo a ver dejar la mantequilla y la leche fuera de la nevera te vas a enterar”. Mejor decir: “la mantequilla y la leche se ponen malas al dejarlas fuera de la nevera!”
  • Expresa de forma sencilla las cosas, comprobarás la diferencia entre hablar mucho y decir la orden de forma concreta. A los niños les suele molestar más, un discurso, sermón o una explicación larga. Cuanto más breve mejor, además es mucho más fácil de recordar. Menos es más. En lugar de: “otra vez antes de irte te olvidas de preparar la mochila y meter la comida, que despistado/a eres, como sigas así verás…”. Mejor decir: “Juan, ¡tu merienda y tu mochila!”.
  • Comentar los propios sentimientos: es posible que colaboren con alguien que expresa enfado, pero siempre que no los ataques. Además los niños tienen derecho a conocer los sentimientos de los padres. En lugar de: “eres muy despistado, siempre te dejas las luces encendidas” Mejor: “el que te dejes las luces encendidas me hace enfadar”.
  • Escribir una nota. Dejarlo por escrito, suele ser mucho más efectivo. Por ejemplo, en el interruptor de la luz “apágame si no estás dentro de la habitación o si no me necesitas”.

Enseñan a sus hijos comportamientos sociales.

Ya que está demostrado que los hijos cuyos padres les han instruido en el ámbito social, es decir, les han enseñado las habilidades sociales, en el futuro podrán tener más empatía respecto a sus compañeros.

Padres con buenas relaciones de pareja.

Independientemente de si están separados o no.

Son padres que tienen empatía con sus hijos.

Ayudan a sus hijos a identificar sus emociones y sentimientos. Numerosos estudios aseguran que ser empáticos con nuestros hijos ayuda a aumentar la confianza en ellos mismos a la hora de enfrentarse a sus problemas.

¿Cómo puedo ayudar a mi hijo a identificar sus sentimientos?

  • Escuchar con atención lo que nos está diciendo. A nadie le gusta hablarle a alguien que no nos escucha. Es más fácil hablar con alguien que nos escuche, aunque no nos conteste nada. Para demostrar que estamos escuchando, es importante que dejemos lo que estamos haciendo y prestemos atención.
  • Reconocer sus sentimientos, en lugar de hacer preguntas o aconsejar. Podemos afirmar con palabras como “¡vaya!” o “¡ajá!”, estas expresiones junto con la posición de escucha activa, harán que su hijo le siga contando, explore sus ideas y sensaciones, y quizás, que busque soluciones por si mismo. Es importante que no neguemos sus sentimientos, ya que con eso podemos empeorar la situación. Por ejemplo, si nos cuenta llorando que se le ha perdido un juguete y le decimos que no se preocupe, que tiene muchos más. Probablemente se enfade más. Si por el contrario, intentamos entender que, es normal que esté enfadado y triste porque se ha perdido uno de sus juguetes favoritos, tendremos más éxito.
  • Ponerle nombre a esos sentimientos, en lugar de negarlos: normalmente nos saltamos esta fase, porque nos creemos que al dar nombre al sentimiento, lo que hacemos es empeorarlo, pero, normalmente ocurre lo contrario. Al recibir el nombre de lo que está sintiendo hace que el niño sienta cierto alivio, porque ve que estamos entendiendo como se siente.
  • En lugar de explicar con la lógica, es mejor concederles el deseo en la fantasía. Si tu hijo te pide galletas y no hay en casa, en lugar de darle una explicación sobre que no hay galletas, lo mejor es responder ¡ojalá pudiera dártelas!.

Son padres que no intervienen demasiado en la vida de sus hijos.

Es decir, no tienen el ansia por controlar todo lo que hacen sus hijos, ya que saben que esto tiene un efecto contraproducente.

No sobreprotegen a sus hijos.

Estamos cansados de escuchar todos los efectos negativos que tiene sobreproteger a los hijos, y aún así lo seguimos haciendo, porque pensamos que un niño no puede triunfar sin un padre o madre que lo esté protegiendo en cada momento, haciendo sombra sobre todo lo que le pasa. Con todo esto, lo que estamos haciendo es decirle a nuestro hijo “no creo que puedas hacer/conseguir todo esto sin mi ayuda”. Les estamos quitando el aprendizaje que se hace mediante ensayo-error, los sueños propios y las posibilidades de vivir su propia experiencia.

Si estoy sobreprotegiendo, ¿qué es lo que estoy haciendo mal?

  • Ocultar información para que no sufran. Los niños necesitan enfrentarse a las situaciones difíciles para así, ir aprendiendo sus propias técnicas para resolver los problemas que van apareciendo, para ir descubriendo las limitaciones, las pequeñas frustraciones, las dudas…si por el contrario, ocultamos información o nos hacemos cargo de sus problemas, cuando el día de mañana aparezcan problemas o dificultades no tendrán los recursos necesarios para hacerles frente, y esto puede llegar a desestructurarlos.
  • Frases típicas como, “déjame hacerlo a mí, que lo hago más rápido”, hace que nos adelantemos a ellos, no ven el esfuerzo que implica realizar las cosas, y además les estamos negando la posibilidad de desarrollar las capacidades para aprender a hacerlo y entender el funcionamiento.
  • Negar sus emociones. Con frases del tipo “no quiero que lo pase mal”, estamos negando sus emociones. Al negarlas, interrumpirlas o asustarnos, estamos haciendo que no sean capaces de llevar a cabo una autorregulación interna ni aprenderán a integrar las emociones y sentimientos. Esto producirá inseguridad y tensión interna.

Son padres que premian el esfuerzo de sus hijos.

Enseñan a sus hijos que para conseguir el éxito es necesario esforzarse y poner empeño.

Hacen respetar la autoridad de los padres.

Es decir, son aquellos que saben cómo tener autoridad con los hijos, sin ser demasiado permisivos ni opresores.

Ofrecen unos límites sanos y claros.

Una de las bases de una buena educación es la de marcar las reglas en casa con el fin de que sean cumplidas. Es importante que estas reglas o límites sean coherentes con la conducta, es decir, no castigar por exceso o por defecto, sino reglas acordes con la edad y la conducta llevada a cabo.  Y también es muy importante ser firme

¿Qué normas tengo que tener claras a la hora de poner límites a los niños?

  • Es muy importante ser objetivos, es decir, marcar las normas para niños de forma concreta. Si por ejemplo, decimos “tienes que ser bueno” o “pórtate bien”, no estamos dejando claro que tienen que hacer, ya que el término “tiene que ser bueno” es muy amplio. Por lo que, es recomendable dar órdenes claras y precisas en esa situación, por ejemplo, si estamos en la calle y nuestro hijo está corriendo, en lugar de decirle, “pórtate bien”, le podemos decir “dame la mano para cruzar la calle”. Con la objetividad y la claridad de los límites, aumentarán también la complicidad con nuestros hijos.
  • Antes hemos dicho que es importante ser firmes, pero, ¿qué significa realmente el ser firmes? Significa hablar a los hijos con un tono de voz seguro, convencido, sin gritar y con un gesto serio en el rostro. Firmeza también significa cumplir las reglas para niños en casa impuestas, si por ejemplo, en casa hay que lavarse los dientes después de cenar, es importante que se lleve a cabo siempre, porque si unos días hay que lavarse los dientes después de cenar, otros después de ver la tele, otros antes de ir a la cama, al final estamos haciendo sin quererlo, que los niños se vayan volviendo más resistentes y que sea más difícil que cumplan con ellos.
  • Es importante darle diferentes opciones, es decir, le damos dos opciones para que haga lo que queremos, por ejemplo, ¿quieres comer sandía o melón?¿eliges tu la ropa o la elijo yo? . Al darle libertad a la hora de elegir, reduciremos el grado de resistencia que suelen presentar los niños cuando se le ordena algo, además el niño sentirá que tiene el poder y control de decidir.
  • Explica porqué no puede realizar dicha acción. Cuando entienda el porqué, será mucho más probable que obedezca, por ejemplo, “Si tiras los libros se romperán y ya no podrás leer”, “si andas por ahí te puedes hacer daño”. Al explicarles el porqué, estamos haciendo que el niño vaya creando su propia conciencia y que desarrolle valores internos.
  • No muestres rechazo hacia tu hijo, muéstralo hacia su conducta. En lugar de decir, por ejemplo, “eres malo” es mejor decir “eso que has hecho (concretando qué es lo que ha hecho) está mal”.

 

Cómo educar a lo hijos Las Madres

Las Madres.

Qué tipos de madres existen:

Las Madres controladoras.

Como el propio nombre indica, tiene necesidad de controlarlo todo, de solucionar todos los problemas, haciendo así que los hijos no adquieran los recursos necesarios para solucionar sus propios problemas. Normalmente son madres sobreprotectoras. Son madres que se niegan a reconocer que sus hijos son una persona independiente, los hijos se convierten en una extensión de ellos mismos y debe estar dispuesto a hacer todo lo que ella desee.

¿Qué se puede hacer para dejar de ser tan controladora? Una persona controladora sufre un gran gasto emocional, ya que una de las características es estar continuamente preocupada y, ésta preocupación en raras ocasiones se convierte en una acción planificada para resolver el motivo de la angustia. Por lo que lo ideal, es darle a los hijos su propio espacio, para que aprendan a resolver sus problemas por sí mismos, esto no quiere decir que nos convirtamos en personas despreocupadas, donde dejemos a nuestros hijos sin protección, sino que podemos ayudarlos y ofrecerles apoyo, pero no resolver sus problemas.

¿Cuál es el resultado de ser una madre controladora? Que los hijos sean personas inseguras, que vivan con una sensación de impotencia continua. Ya que al no validar con palabras y comportamientos durante la infancia, hace que los hijos no sean capaces de tomar decisiones, ni de confiar en su propio juicio.

Madres perfeccionistas.

La perfección es una trampa. La perfección tiene su parte buena, si las cosas salen como deseamos, pero tiene su parte negativa cuando no salen como hemos previsto, ya que podemos llegar a considerarlo como un fracaso. Queremos lo mejor para nuestros hijos, y si esto no se consigue se llega a considerar como un fracaso.

Lo ideal es ayudar a los hijos a vencer sus dificultades, pero sin pedirles demasiado, dejándoles su espacio para hacer lo que ellos consideren que es lo correcto, y no lo que nosotros consideramos que es lo correcto. Otra buena técnica, es respetar sus gustos, aceptar sus habilidades y limitaciones e intentar no exigirles más de ello.

Madres competidoras.

En este caso, suele convertirse en una competición entre padres e hijos. Es la más difícil de aceptar, ya que es complicado aceptar que tenemos celos/envidia de nuestros hijos. Es por ello que ocultamos la culpa y negamos este tipo de pensamientos.

Padres convertidos en los mejores amigos de sus hijos: son los padres que intentan tener una relación de amistad con sus hijos, haciendo así que los hijos carezcan de figuras de autoridad.

 

¿Qué puedo hacer, yo como hijo, para lidiar con una madre tóxica?

Es importante aclarar el concepto de ser madre tóxica. No quiere decir que no quiera a sus hijos, sino que no sabe como relacionarse con sus hijos de forma sana.

¿Cómo puedo establecer mis propios límites, siendo hijo/a, si nunca he tenido la oportunidad?

Para ello es importante establecer cierta distancia. Lo ideal es marcar tu territorio, al que no tengan acceso, bien sea emocional, económico, conductual… con esto, estamos impidiendo el exceso de control por parte de los padres y no damos lugar a la manipulación. Además, así te demostrarás que eres capaz de hacer cosas por ti mismo/a, y no necesitas a tus padres continuamente. Esto puede resultar egoísta, pero no es así, es necesario tener tu propio espacio.

Como es muy difícil cambiar los que los nuestros padres hagan o dejen de hacer, nos vamos a centrar en nuestra conducta, y como a través de ella, podemos mejorar la comunicación con ellos. Para ello, vamos a utilizar la asertividad y la empatía. Cuando recibamos algún ataque por su parte, en lugar de centrarnos en devolver ese ataque, vamos a responder “cuando haces o dices este tipo de cosas, me haces mucho daño”.

Ya para terminar, lo que nos queda claro, es que la clave del éxito no reside en tener o no tener, en ir o no a un colegio exclusivo, sino en tener rutinas en casa y tiempo libre para jugar y explorar, en dejar de controlar, en dejar de ser exigentes con nuestros hijos, de imponerles nuestras frustraciones. Es necesario, también, unos padres empáticos, que den libertad y que se hagan respetar, entender que nuestros hijos tienen su propia personalidad, sus gustos y preferencias, tenemos que aceptarlos y respetarlos, y así es, como conseguiremos que la relación con nuestros hijos sea más sana.

Cosas que una madre nunca te diría y que deberías saber.

Tanto ser madres como educar, son dos de las tareas más difíciles con las que podemos encontrarnos a lo largo de nuestra vida, ya que no venimos al mundo con un manual de instrucciones, cada persona es diferente y funciona de una forma diferente. Lo que funciona con un niño, puede no ser útil con otro. Pero además de todo esto, ser padres es una de las cosas más maravillosas que puede suceder en nuestra vida.

Desde el momento en el que pareja descubre que está embarazada, el mundo cambia completamente, aunque cambia para ambos, nos vamos a centrar más en los cambios que se producen en la mujer. Al enterarse de que está embarazada y que lleva una personita dentro, hace que ésto se convierta en lo principal en su vida. No importa lo que crezcamos, para nuestros padres, siempre, seguiremos siendo pequeños, y siempre estarán ahí cuando más los necesitemos, haciendo cosas por nosotros que solo unos padres son capaces de hacer.

Ser madre, es amor incondicional, es ternura, es sacrificio y es entrega. Este es el tema principal del artículo, todas esas cosas que hacen los padres por su hijos, pero que nunca se lo confesarán a éstos.

 

Algunas de las cosas que una madre nunca dirá son las siguientes:

  • La hiciste llorar…mucho: Lloró en el momento en el que se enteró de que estaba embarazada, lloró en el parto, lloró cuando te tuvo en su brazos por primera vez. Ha llorado de alegría, ha llorado por miedo, por tristeza, por preocupación. Ha llorado por la suerte de poder tenerte, por lo agradecida que está de ello. Ha llorado cuando las cosas no han salido bien, ha llorado de impotencia…Ha llorado y llorará siempre contigo, aunque la mayoría de las veces, incluso ni lo sepas
  • Ser madre es amor puro, pero también es dolor. El embarazo va acompañado de dolor. Dueles cuando te mueves dentro, cuando comienzas a crecer, duele el momento del parto. Duele cuando comienzas a crecer, duele cuando tienes problemas, duele cuando las cosas no salen como estaban previstas… aunque fue una alegría tu llegada al mundo, esta viene acompañada de dolor e inseguridades.
  • Existe mucho miedo en cada paso que das, aun hoy en día sigue apareciendo ese miedo. Eres la persona que más quiere en el mundo, y por lo tanto, tiene miedo por ti. Esto no quiere decir, que no se aparte y deje tu espacio, para que puedas vivir tus propias experiencias y aprender de tus propios errores, pero siempre estará ahí cuando más lo necesites.
  • ¿Cuántas veces las madres han querido comerse ese último trozo de tarta, o las últimas patatas fritas del plato, pero cuándo se las has pedido te las ha dado? Además para que no te sientas culpable, te dirá que ya está llena y que no quiere comer más. No es primer ni el último sacrificio que hará por ti, ni el más grande.
  • Cuanto te sientas mal, tu madre estará a tu lado, desde pequeño cuando tenías fiebre, se pasaba las noches cuidándote, aunque al día siguiente tuviera el día más largo de trabajo, igual cuando has tenido pesadillas y no podías dormir. Te ha ayudado a tranquilizarte ante un examen difícil, aun teniendo ella al día siguiente uno de los días más difíciles. Eso es sacrificio, eso es amor.
  • Sabe que no es perfecta. Tu madre es su peor crítica y juez, juzga todo lo que hace, cuestionando si es o no es lo correcto. A veces, comete errores, se equivoca, toma el camino incorrecto, lo que le provoca un intenso malestar. Cualquier decisión que ha tenido que tomar sobre tu vida, le ha generado malestar, cuestionándose si era o no la decisión correcta.
  • Estará consigo siempre. Cuando naces la necesitas, cuando comienzas a dar tus primeros pasos, cuando empiezas el colegio también, cuando tienes que hacer deberes…hasta que llega un día en el te conviertes en una persona autónoma, aun así, cuando la necesites siempre estará ahí, sacando fuerzas de cualquier sitio, y moviendo cielo y tierra para poder ayudarte.
  • Aunque se muestre fuerte cuando te ve llorar, se le rompe el corazón. Desde que eres un bebé, hasta que te conviertas en un adulto, tus lágrimas harán que se le rompa el corazón, haría lo posible porque no necesitaras llorar, porque tu vida fuese perfecta, pero también entiende que es parte de la vida, y que es necesario para tu crecimiento personal, por eso, como hemos dicho anteriormente, ella caminará a tu lado, llorará contigo, reirá contigo y se le romperá el corazón ante cada dificultad que aparezca a lo largo de tu vida.
  • Siempre serás lo primero en su vida. Te antepondrá a todo y a todos. Aunque esto requiera de toda su energía y fuerza. Siempre antepondrá tus necesidades a las suyas.
  • A pesar de todo, lo haría todo de nuevo, porque ser madre es una de las experiencias más maravillosas que puedan sucederle a una persona, a pesar del dolor, del sufrimiento y del miedo que lleva consigo, los momentos buenos, tienen más valor y hacen que esos miedos se hagan pequeños. Porque tu sonrisa, tus abrazos, tus alegrías y tus penas, son las que hacen que su vida esté completa, es lo que le da ánimo de despertar cada mañana y seguir luchando.

 

¿Cómo saber si estoy preparada para ser madre? ¿Cómo saber si quiero ser madre?

El estar o no preparada para ser madre, es una cuestión compleja, ya que nunca llegará el momento ideal para ser madre. Si pensamos en tener todo preparado y perfecto para tener hijos, probablemente nunca llegue ese momento, pero si que es importante tener en cuenta una serie de consideraciones:

  • Momento emocional: hay gente que piensa, que con el embarazo se pueden solucionar ciertos problemas de pareja o problemas emocionales, pero esto es un error. Ya que al problema de pareja o emocional, además se le añade el cuidado de un bebé, es decir, podría convertirse en un problema añadido.
  • Es importante tener información, sobre los gastos que supone tener un bebé, las visitas necesarias al médico, una buena alimentación…
  • Es necesario tener paciencia y ser realista a la hora de quedarse embarazada, ya que una mujer no siempre consigue quedarse embarazada al primer intento. Es importante mantener la calma.

¿Qué características tienen en común las madres primerizas?

  • El embarazo, aunque sea deseado, es un estresor por el cambio tan grande en la vida de una persona que supone. Pueden aparecer muchos miedos con respecto a esta situación. Como por ejemplo, perder la identidad de mujer, para pasar a ser madre, perder el control sobre el propio cuerpo…
  • Miedos con respecto al parto: aparecen por un lado, miedo al dolor físico que acarrea el parto, junto con los miedos de no ser capaz de ser una buena madre.
  • Exigencias y perfeccionismo: Debo ser capaz de todo y poder con todo, de lo contrario no seré buena madre.
  • Culpabilidad: debido al ritmo de vida moderno, entre el trabajo, la casa, educar a los hijos… parece que no existe tiempo para uno mismo. Aquí es importante realizar una correcta gestión del tiempo. Evitar sentir culpabilidad, por realizar mis aficiones, salir un fin de semana con amigos y dejar a los hijos con los abuelos, la pareja necesita su propia intimidad, al igual que cada miembro de la familia necesita la suya. Su propio tiempo para disfrutar sin sentirse culpable.

¿Cuáles son los mitos sociales sobre la maternidad?

  • Una madre nunca se arrepiente de serlo. Existen muchas circunstancias que hacen que una madre pueda arrepentirse de ser madre. Esto no significa que deje de amar a sus hijos, pero en algún momento es posible que las madres pierdan la paciencia y se sientan frustradas.
  • Todas las mujeres poseen un instinto maternal innato: esto no es así, ser madre conlleva muchas responsabilidades, que hay mujeres que no están dispuestas a enfrentar. Además no todas la mujeres sueñan con ser madres desde pequeñas.
  • Ser madre es felicidad absoluta: a pesar de que ser madre aporta grandes momentos de felicidad. No quiere decir que sea siempre así, como una responsabilidad que es, tiene momentos de tristeza.
  • Ser madre es perder la libertad. Es un mito, porque no se pierde libertad, sino que es necesario una mayor planificación del tiempo y actividades.
  • La depresión post parto indica que no quiero a mi hijo. La depresión post parto es un trastorno del estado de ánimo que puede afectar a las mujeres después de dar a luz. Los síntomas son: extrema tristeza, ansiedad, cansancio… debidos a los cambios hormonales producidos durante y después del embarazo, pero esto no indica que la madre no quiera al bebé.

 

A modo de conclusión…

Tener un hijo es una de las mejores decisiones de la vida, además de una de las mejores etapas. Pero hemos de tener en cuenta que tener un hijo lleva consigo mucha responsabilidad y sacrificio. Es por ello, que es importante, antes de dar el paso, tener en cuenta una serie de cosas que pueden suceder durante y después del embarazo, para que en caso de que sucedan, tener los recursos necesarios para sobrellevarlos.

 

Cómo educar a los hijos, Gabinete Más Vida Psicólogos

Psicóloga Sanitaria Itziar Villalba
Psicóloga Sanitaria Aurora López.

2017-11-13T17:46:53+00:00

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