Técnicas para el control de la ira

Una de las emociones básicas con la que contamos los seres humanos es la ira. Como toda emoción, tiene su sentido y función adaptativa. El control de la ira se vuelve algo fundamental cuando no sabemos regular su intensidad, y acaba convirtiéndose en irritabilidad, furia y agresividad.

Esta respuesta emocional, cuando se descontrola, puede resultar bastante desagradable tanto para quien la sufre como para las personas que le rodean. Habitualmente, la ira va acompañada de unos cambios fisiológicos y biológicos, como el aumento de la presión arterial, de la frecuencia cardíaca y cambios de los niveles hormonales relacionados con la energía. También de cambios cognitivos, que nos llevan a tomar decisiones precipitadas y erróneas, gobernadas por esta emoción.

Muchas personas, ya sea por su carácter, temperamento, educación u otra serie de factores y circunstancias, pueden desarrollar problemas de conducta al no haber aprendido el control de la ira. Cuando esta emoción no se controla, es ella la que controla al individuo.

¿Por qué es necesario el control de la ira?

Como hemos comentado, la ira al igual que cualquiera de las emociones básicas es importante para nuestra supervivencia. Por eso no es algo que tengamos que centrarnos en evitar. Se presentan situaciones en las que sentimos ira, enfa