Técnicas para el control de la ira

Una de las emociones básicas con la que contamos los seres humanos es la ira. Como toda emoción, tiene su sentido y función adaptativa. El control de la ira se vuelve algo fundamental cuando no sabemos regular su intensidad, y acaba convirtiéndose en irritabilidad, furia y agresividad.

Esta respuesta emocional, cuando se descontrola, puede resultar bastante desagradable tanto para quien la sufre como para las personas que le rodean. Habitualmente, la ira va acompañada de unos cambios fisiológicos y biológicos, como el aumento de la presión arterial, de la frecuencia cardíaca y cambios de los niveles hormonales relacionados con la energía. También de cambios cognitivos, que nos llevan a tomar decisiones precipitadas y erróneas, gobernadas por esta emoción.

Muchas personas, ya sea por su carácter, temperamento, educación u otra serie de factores y circunstancias, pueden desarrollar problemas de conducta al no haber aprendido el control de la ira. Cuando esta emoción no se controla, es ella la que controla al individuo.

¿Por qué es necesario el control de la ira?

Como hemos comentado, la ira al igual que cualquiera de las emociones básicas es importante para nuestra supervivencia. Por eso no es algo que tengamos que centrarnos en evitar. Se presentan situaciones en las que sentimos ira, enfado y estamos especialmente irritados. Nos sentimos agredidos o en peligro y nuestra energía se dispara. Sin embargo, al gozar de los recursos necesarios somos capaces de controlar este impulso a través de la cognición, para ofrecer una respuesta controlada y en proporción al estímulo que nos ha perturbado.

¿Qué sucede cuándos nos vemos desprovistos de estos recursos y nos dejamos llevar por el impulso de la ira? Es bajo este contexto cuando es necesario el control de la ira, cuando es desproporcionada y se convierte en algo que pone en riesgo nuestra salud tanto física como mental, y pone en riesgo también la integridad de otras personas.

La ira es considerada por los investigadores, Johnson (1990), como un estado emocional que está formado por sentimientos de enojo, irritación, rabia y furia, acompañado de una alta activación del sistema nervioso autónomo, tensión muscular y sistema endocrino. Se entiende que la ira aparece provocada por eventos valorados como obstáculos en la consecución de metas, como inmorales, muy injustos, y causados por otros, Scherer (1997). Por este motivo, no es de extrañar que aprender a controlar la ira sea algo necesario, ya que su elevada intensidad puede resultar disfuncional e incluso peligrosa.

control de la ira ejercicios

 

Técnicas eficaces para el control de la ira

Cada persona tiene una expresión emocional y control de la ira diferente, en relación a los recursos que haya ido aprendiendo a lo largo de su vida. Por múltiples causas, podemos desarrollar a lo largo de nuestro ciclo vital dificultades con respecto a la expresión de la ira. Estas son algunas técnicas utilizadas por los psicólogos, que resultan eficaces y debemos tener en cuenta para disminuir la intensidad de la ira.

Entrenamiento en relajación

La relajación, por sí sola, ayuda a regular nuestro sistema nervioso simpático (estado de alerta), puesto que estaríamos activando nuestro sistema nervioso parasimpático (estado de relajación). Se puede combinar, además con técnicas de relajación muscular progresiva, o relajación de Jacobson; y también con la visualización de imágenes que lleven a la relajación y la calma. Se practicaría primero en situaciones relajadas, y una vez dominado el entrenamiento en relajación, se llevaría a cabo en las situaciones que provocan la ira.

Reestructuración cognitiva  

ira

Está técnica consiste principalmente en modificar los pensamientos y sesgos que nos llevan fácilmente a la respuesta de ira. Se indaga en las distorsiones que hacemos habitualmente, que nos llevan a equivocarnos y predecir sucesos que intensifican nuestra ira. A través de esta técnica se modifican los pensamientos que resultan coercitivos como el “tendría que” o “debería de”, los pensamientos catastróficos, los dicotómicos y los que tienden a la sobregeneralización limitando alternativas

Autoinstrucciones y solución de problemas

Esta técnica tiene como objetivo que la persona en cuestión aprenda a desarrollar sus propias estrategias, que le ayuden a resolver el control de la ira. El psicoterapeuta le guía a planificar soluciones y le acompaña bajo autoinstrucciones en cada éxito, lo que sirve también para reforzar la autoestima.

 

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2018-05-21T21:20:04+00:00

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